El dolor en la boca del estómago que sientes antes o después de comer puede ser gastritis, una úlcera o algo más. El diagnóstico correcto es el primer paso para dejar de aguantar.
¿Qué es?
La gastritis es la inflamación del revestimiento interno del estómago — la mucosa gástrica. Puede ser aguda (aparece de repente y dura poco) o crónica (persiste durante meses o años sin síntomas claros). La úlcera péptica es un paso más: cuando la inflamación avanza y la mucosa se erosiona, se forma una llaga o herida abierta en el estómago o en la primera parte del intestino delgado (duodeno).
Aunque popularmente se usan como sinónimos, gastritis y úlcera son condiciones distintas con el mismo origen más frecuente: la bacteria Helicobacter pylori o el uso prolongado de antiinflamatorios. Ambas tienen tratamiento efectivo, pero requieren diagnóstico preciso — porque los síntomas se parecen a los de otras condiciones digestivas y la automedicación con antiácidos puede enmascarar el problema sin resolverlo.
50%
de los adultos en México tienen Helicobacter pylori, la principal causa de gastritis crónica y úlcera péptica. La mayoría no lo sabe.
¿Por qué ocurre?
La gastritis y la úlcera ocurren cuando el equilibrio entre los factores que protegen la mucosa gástrica y los que la agreden se rompe. Hay causas bien identificadas — y conocerlas es fundamental para tratarlas correctamente.
La causa más frecuente. Esta bacteria coloniza el revestimiento del estómago, genera inflamación crónica y, con el tiempo, puede causar úlceras y aumentar el riesgo de cáncer gástrico si no se erradica.
El ibuprofeno, la aspirina, el naproxeno y otros AINEs inhiben las prostaglandinas que protegen la mucosa gástrica. Su uso frecuente o prolongado irrita y erosiona el estómago, incluso sin síntomas previos.
El alcohol irrita directamente la mucosa del estómago y aumenta la producción de ácido, favoreciendo la inflamación crónica.
Las situaciones de estrés intenso — como cirugías, quemaduras graves o enfermedades críticas — pueden causar úlceras por estrés. El estrés crónico también agrava la gastritis preexistente.
Cuando la bilis del intestino delgado refluye hacia el estómago, irrita la mucosa y puede causar gastritis, especialmente en personas que han sido operadas del estómago.
El sistema inmune ataca por error las células del estómago que producen ácido y factor intrínseco. Puede causar anemia por deficiencia de vitamina B12 y requiere seguimiento a largo plazo.
Factores de riesgo adicionales:
Síntomas
La gastritis y la úlcera comparten muchos síntomas, pero hay diferencias importantes. Lo más común es que el paciente lleve meses aguantando un malestar que asume como 'normal' — y que tiene solución.
⚠ Consulta urgente si presentas:
Diagnóstico
La gastritis y la úlcera no se diagnostican con un análisis de sangre ni con un ultrasonido. El único método que permite verlas directamente, confirmar su causa y descartar complicaciones es la endoscopía digestiva alta. Todo lo demás es orientativo.
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El estudio definitivo. El Dr. Negrete visualiza directamente el esófago, el estómago y el duodeno. Puede ver la gastritis, identificar úlceras, evaluar su profundidad y tomar biopsias para detectar H. pylori, descartar células anormales o confirmar el tipo de gastritis. Todo en un solo procedimiento, con sedación.
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Durante la endoscopía, si se sospecha H. pylori, el Dr. Negrete toma una muestra de tejido y la analiza con una prueba rápida de ureasa. El resultado está disponible en minutos, dentro del mismo procedimiento.
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En casos donde la endoscopía no es necesaria de inmediato, se puede confirmar la presencia de H. pylori con una prueba de aliento (no invasiva) o con análisis de sangre. El Dr. Negrete elige el método más adecuado según cada caso.
Por qué el diagnóstico correcto importa:
La gastritis crónica por H. pylori sin tratar aumenta el riesgo de úlcera péptica, sangrado digestivo y, en casos avanzados, de cáncer gástrico. La endoscopía no solo confirma el diagnóstico — también permite descartar lesiones malignas que en etapas tempranas son completamente tratables.
Tratamiento
Sí, en la gran mayoría de los casos. La gastritis por H. pylori se cura erradicando la bacteria. Las úlceras curan con el tratamiento correcto. El pronóstico es excelente cuando se diagnostica y trata a tiempo.
Erradicación de Helicobacter pylori
Cuando la causa es la bacteria, el tratamiento es una combinación de dos o tres antibióticos más un inhibidor de ácido durante 10 a 14 días. El esquema específico lo elige el Dr. Negrete según el historial del paciente y los patrones locales de resistencia antibiótica. La tasa de éxito con el esquema correcto supera el 85–90%.
Inhibidores de la bomba de protones (IBP)
El omeprazol, pantoprazol o esomeprazol reducen la producción de ácido gástrico, alivian el dolor y permiten que la mucosa cicatrice. Son la base del tratamiento tanto para gastritis como para úlceras, con o sin H. pylori.
Suspensión de AINEs y alcohol
Si la causa es el uso de antiinflamatorios o el alcohol, suspenderlos es parte fundamental del tratamiento. El Dr. Negrete evalúa si es posible sustituirlos por alternativas menos agresivas para el estómago cuando el paciente los necesita por otra condición médica.
Confirmación de curación
Tras completar el tratamiento de erradicación de H. pylori, se confirma que la bacteria fue eliminada mediante prueba de aliento o antígeno en heces. Para úlceras complicadas o de gran tamaño, el Dr. Negrete programa una endoscopía de control para verificar la cicatrización completa.
¿Cuánto tarda en mejorar?
La mayoría de los pacientes nota mejoría significativa del dolor en los primeros 3 a 7 días de tratamiento. La curación de la úlcera tarda entre 4 y 8 semanas según su tamaño. La confirmación de erradicación de H. pylori se hace 4 semanas después de terminar el esquema antibiótico.
¿Puede volver a ocurrir?
Si se erradica correctamente el H. pylori y se evitan los factores de riesgo (AINEs, alcohol, tabaco), la recaída es poco frecuente. Si no se confirma la erradicación, la bacteria puede persistir y la úlcera recidivar. Por eso el seguimiento con prueba de confirmación es parte esencial del tratamiento.
El Dr. Negrete y tú
La gastritis es el diagnóstico más frecuente en su consulta — y también el más frecuentemente mal tratado. Muchos pacientes llegan habiendo tomado antiácidos durante meses o años sin saber si realmente tienen gastritis, si hay H. pylori, o si existe una úlcera que necesita atención más precisa. El Dr. Negrete parte del diagnóstico real, no de supuestos.
Céd. 09982791 · Gastroenterología · UNAM · Certificado por el Consejo Mexicano de Gastroenterología