Inicio Padecimientos Helicobacter pylori
Estómago y Esófago

Helicobacter pylori (H. pylori)

La bacteria que vive en tu estómago sin que lo sepas. Causa gastritis, úlceras y, si no se erradica, puede aumentar el riesgo de cáncer gástrico. Tiene tratamiento y se cura.

¿Qué es?

¿Qué es el Helicobacter pylori?

El Helicobacter pylori es una bacteria que infecta el revestimiento interno del estómago. Es una de las infecciones bacterianas más comunes en el mundo — se calcula que más de la mitad de la población adulta la tiene, aunque la mayoría nunca presenta síntomas. Se transmite principalmente por vía oral-oral o fecal-oral, lo que explica su alta prevalencia en países con condiciones de saneamiento variables como México.

Lo que la hace peligrosa no es lo que provoca de inmediato, sino lo que hace con el tiempo. El H. pylori genera inflamación crónica de la mucosa gástrica que, sin tratamiento, puede progresar a gastritis atrófica, úlcera péptica y, en una minoría de casos, a cáncer gástrico. La buena noticia es que con el esquema antibiótico correcto, se erradica completamente en la gran mayoría de los pacientes.

70%

de los casos de úlcera péptica en México están causados por H. pylori. Erradicar la bacteria es erradicar la causa raíz del problema.

¿Por qué ocurre?

¿Por qué ocurre la infección por H. pylori?

El H. pylori no se "desarrolla" en el estómago — se adquiere por contagio. Una vez dentro, puede quedarse décadas sin dar síntomas. Estas son las formas más comunes de adquirirla y los factores que favorecen su persistencia.

Contagio oral-oral

Compartir utensilios, vasos, besos o contacto cercano con una persona infectada. Es la vía de transmisión más frecuente entre familiares que viven juntos.

Vía fecal-oral

Consumir agua o alimentos contaminados con heces de una persona infectada. Más común en zonas con saneamiento deficiente o agua no tratada.

Infancia sin detectar

La mayoría de las infecciones se adquieren en la infancia. La bacteria puede vivir décadas en el estómago sin causar síntomas hasta que un factor la activa o se detecta en un estudio de rutina.

Sistema inmune debilitado

Las personas con inmunidad reducida son más susceptibles a la infección y a sus complicaciones. El H. pylori aprovecha cualquier debilitamiento de las defensas de la mucosa gástrica.

Entornos de alta prevalencia

Vivir o haber vivido en zonas con alta prevalencia de la bacteria, como muchas regiones de México y América Latina, aumenta significativamente la probabilidad de infección.

Reinfección tras tratamiento incompleto

Si el esquema de erradicación no se completa correctamente o se usa un esquema inadecuado, la bacteria puede sobrevivir y generar resistencia a los antibióticos usados.

Factores de riesgo adicionales:

Hacinamiento en el hogar Agua no potable Viajes frecuentes a zonas endémicas Antecedentes familiares de úlcera o cáncer gástrico Tratamientos antibióticos previos incompletos

Síntomas

¿Me identifico con alguno de estos síntomas?

La mayoría de las personas con H. pylori no tiene síntomas. Cuando los hay, suelen confundirse con gastritis o indigestión común. Conocerlos puede ser el primer paso para un diagnóstico que cambia todo.

Dolor o ardor en la parte central del abdomen, especialmente con el estómago vacío
Náuseas frecuentes sin causa aparente
Sensación de llenura después de comer muy poco
Eructos frecuentes y persistentes
Pérdida del apetito
Pérdida de peso leve sin cambio en la dieta
Intolerancia a alimentos que antes tolerabas
Mal aliento crónico que no mejora con higiene dental
Fatiga o cansancio sin explicación (si hay sangrado oculto asociado)

⚠ Consulta urgente si presentas:

• Heces negras o con sangre • Vómito con sangre o aspecto de café molido • Dolor abdominal intenso y repentino • Pérdida de peso acelerada e inexplicable • Anemia confirmada en análisis sin causa aparente

Diagnóstico

¿Cómo se diagnostica?

El H. pylori no se puede confirmar solo con síntomas ni con un ultrasonido. Hay varios métodos diagnósticos y el Dr. Negrete elige el más adecuado según tu situación — desde pruebas no invasivas hasta confirmación directa por biopsia durante endoscopía.

01

Prueba de aliento con urea

La prueba no invasiva más precisa para detectar H. pylori activo. El paciente toma una solución de urea marcada y sopla en una bolsa. Si la bacteria está presente, la descompone y el resultado se detecta en el aliento. Disponible en el consultorio del Dr. Negrete. Ideal para diagnóstico inicial y para confirmar erradicación tras el tratamiento.

02

Endoscopía con biopsia y prueba rápida de ureasa

Durante la endoscopía digestiva alta, el Dr. Negrete toma una muestra de la mucosa gástrica y la analiza con una prueba rápida de ureasa. Resultado en minutos. Además permite ver directamente el daño en el estómago y descartar úlceras o lesiones asociadas. Es el método de elección cuando ya está indicada la endoscopía.

03

Serología y antígeno en heces

La serología (análisis de sangre) detecta anticuerpos contra H. pylori pero no distingue infección activa de pasada. El antígeno en heces es más preciso y útil para confirmar erradicación. El Dr. Negrete indica el método correcto según el contexto clínico de cada paciente.

Por qué el diagnóstico correcto importa:

Confirmar la presencia activa de H. pylori antes de tratar — y confirmar su erradicación después — es fundamental. Un tratamiento incompleto genera resistencia antibiótica y la bacteria se vuelve más difícil de eliminar en intentos posteriores. El seguimiento correcto marca la diferencia entre curar y cronificar el problema.

Tratamiento

Tratamiento — ¿tiene solución?

Sí, completamente. El H. pylori se erradica con un esquema de antibióticos combinado con un inhibidor de ácido. La tasa de éxito con el esquema correcto supera el 85–90%. La clave está en elegir bien el esquema y completarlo íntegramente.

Esquema de erradicación triple o cuádruple

El tratamiento estándar combina dos antibióticos (claritromicina + amoxicilina, o metronidazol como alternativa) con un inhibidor de bomba de protones durante 10 a 14 días. En zonas con alta resistencia a claritromicina, el Dr. Negrete puede indicar un esquema cuádruple con bismuto para aumentar la efectividad.

Terapia de rescate en casos resistentes

Si un primer esquema no logró la erradicación, no significa que sea imposible. El Dr. Negrete diseña esquemas de segunda o tercera línea con antibióticos distintos. Nunca se repite el mismo esquema que ya falló.

Confirmación de erradicación

Cuatro semanas después de terminar el tratamiento antibiótico, se confirma la erradicación con prueba de aliento o antígeno en heces. Este paso es obligatorio — sin él, no se puede saber si la bacteria fue eliminada o si persiste en el estómago.

Tratamiento del daño asociado

Si la infección causó gastritis erosiva o úlcera, el tratamiento continúa con inhibidores de ácido por 4 a 8 semanas adicionales para permitir la curación completa de la mucosa. En algunos casos se programa endoscopía de control.

¿Cuánto tarda en mejorar?

La mejora de los síntomas comienza en los primeros días del tratamiento. El esquema antibiótico dura 10 a 14 días. La confirmación de erradicación se hace a las 4 semanas de terminar. Si había úlcera asociada, la curación completa puede tardar entre 4 y 8 semanas adicionales.

¿Puede volver a ocurrir?

La reinfección tras una erradicación exitosa es poco frecuente en adultos — menos del 3% anual en países desarrollados, algo mayor en regiones de alta prevalencia. Si los síntomas reaparecen meses después, el Dr. Negrete evalúa si se trata de reinfección o de recaída por erradicación incompleta.

El Dr. Negrete y tú

¿Cómo puede ayudarte el Dr. Negrete?

El H. pylori es uno de los padecimientos donde el seguimiento correcto lo es todo. Muchos pacientes han pasado por tratamientos que no funcionaron porque el esquema fue inadecuado o porque nunca se confirmó la erradicación. El Dr. Negrete cierra ese ciclo: diagnostica con precisión, trata con el esquema correcto y confirma que la bacteria fue eliminada antes de dar el caso por resuelto.

Diagnostica con el método más adecuado para tu caso — prueba de aliento, endoscopía con biopsia o antígeno en heces — sin hacer estudios innecesarios.
Elige el esquema de erradicación más efectivo considerando tu historial de antibióticos previos y los patrones locales de resistencia.
Si un tratamiento previo falló, diseña un esquema de rescate distinto — nunca repite lo que ya no funcionó.
Confirma la erradicación con prueba de aliento 4 semanas después del tratamiento. No da el caso por cerrado sin este paso.
Si hay daño gástrico asociado (gastritis erosiva, úlcera), lo trata y hace seguimiento hasta confirmar la curación completa de la mucosa.
Prueba de aliento para H. pylori disponible en consultorio

Céd. 09982791 · Gastroenterología · UNAM · Certificado por el Consejo Mexicano de Gastroenterología