Una infección viral del hígado que puede volverse crónica en silencio durante décadas y aumentar el riesgo de cirrosis y cáncer hepático. Tiene vacuna, tiene tratamiento y con el seguimiento correcto se puede controlar de por vida.
¿Qué es?
El Hepatitis B es una bacteria que infecta el revestimiento interno del estómago. Es una de las infecciones bacterianas más comunes en el mundo — se calcula que más de la mitad de la población adulta la tiene, aunque la mayoría nunca presenta síntomas. Se transmite principalmente por vía oral-oral o fecal-oral, lo que explica su alta prevalencia en países con condiciones de saneamiento variables como México.
La hepatitis B crónica es la forma más preocupante. El hígado se inflama de forma continua o intermitente durante años, generando fibrosis progresiva que puede avanzar a cirrosis y, en un porcentaje significativo de pacientes, a carcinoma hepatocelular — cáncer de hígado. La paradoja es que durante todo ese tiempo muchos pacientes no tienen ningún síntoma y desconocen que están infectados. Por eso el diagnóstico serológico y el seguimiento especializado son tan críticos en esta enfermedad.
296 millones
de personas en el mundo viven con hepatitis B crónica según la OMS. En México la prevalencia es moderada pero el subdiagnóstico es significativo — muchos portadores no lo saben.
¿Por qué ocurre?
El virus de la hepatitis B se transmite por contacto con sangre, fluidos corporales o secreciones de una persona infectada. Es mucho más contagioso que el VIH — puede sobrevivir fuera del cuerpo hasta 7 días en superficies. Conocer las vías de transmisión es fundamental tanto para prevenirla como para identificar el riesgo de cada paciente.
El contacto sexual sin protección con una persona infectada es una de las vías más frecuentes de transmisión en adultos. El VHB está presente en sangre, semen y secreciones vaginales. El uso consistente de preservativo y la vacunación son las medidas preventivas más efectivas.
Una madre con hepatitis B puede transmitir el virus a su hijo durante el parto. Esta es la vía de transmisión más importante a nivel global — los bebés infectados en el nacimiento tienen un 90% de probabilidad de desarrollar hepatitis B crónica si no reciben profilaxis inmediata.
Compartir agujas o jeringuillas — en el contexto del uso de drogas intravenosas — transfusiones sanguíneas sin cribado adecuado y exposiciones ocupacionales en personal de salud son vías de transmisión por contacto con sangre infectada.
Tatuajes, piercings, acupuntura o procedimientos médicos realizados con equipo no correctamente esterilizado pueden transmitir el VHB si se usaron previamente en una persona infectada.
La convivencia íntima con una persona con hepatitis B crónica — compartir máquinas de afeitar, cepillos de dientes o a través de pequeñas lesiones cutáneas — puede facilitar la transmisión aunque no haya contacto sexual.
La vacuna contra la hepatitis B es altamente efectiva y está disponible desde hace décadas. Las personas no vacunadas son susceptibles a la infección por cualquiera de las vías anteriores. La vacunación completa ofrece protección en más del 95% de los casos.
Factores de riesgo adicionales:
Síntomas
La hepatitis B tiene dos fases muy distintas en cuanto a síntomas. La fase aguda puede ser sintomática o completamente silenciosa. La fase crónica — la más peligrosa — frecuentemente no produce ningún síntoma hasta que el daño hepático ya es avanzado.
⚠ Consulta urgente si presentas:
Diagnóstico
El diagnóstico de la hepatitis B es serológico — se hace con análisis de sangre específicos que identifican el virus, los anticuerpos y el estado de la infección. El Dr. Negrete interpreta el perfil serológico completo para determinar si la infección es aguda, crónica, resuelta o si el paciente está vacunado, y define el plan de seguimiento o tratamiento correspondiente.
01
El panel diagnóstico incluye el HBsAg — antígeno de superficie, que confirma infección activa — el Anti-HBs — anticuerpo protector que indica vacunación o infección resuelta — el Anti-HBc total e IgM — que distingue infección aguda de crónica — el HBeAg y Anti-HBe — que evalúan la replicación viral activa — y la carga viral HBV DNA — que mide la cantidad de virus en sangre. El Dr. Negrete interpreta este perfil completo para ubicar al paciente exactamente en el espectro de la infección.
02
Una vez confirmada la infección crónica, el Dr. Negrete evalúa el grado de daño hepático acumulado mediante Fibroscan — elastografía hepática disponible en su consultorio — que mide la fibrosis sin necesidad de biopsia. También se solicita análisis hepático completo con enzimas, bilirrubinas, albúmina y coagulación para evaluar la función del hígado.
03
Los pacientes con hepatitis B crónica — especialmente con cirrosis o historia familiar de cáncer hepático — tienen mayor riesgo de desarrollar carcinoma hepatocelular. El Dr. Negrete establece el programa de vigilancia con ultrasonido hepático y alfafetoproteína cada 6 meses para detectarlo en etapas tempranas cuando el tratamiento curativo es posible.
Por qué el diagnóstico correcto importa:
La hepatitis B crónica no tratada puede avanzar silenciosamente a cirrosis en 20 a 30 años y aumenta el riesgo de cáncer hepático entre 25 y 100 veces. Diagnosticarla a tiempo permite iniciar tratamiento antiviral cuando está indicado, establecer vigilancia del cáncer hepático y tomar medidas para evitar el contagio a familiares y parejas.
Tratamiento
La hepatitis B aguda no siempre requiere tratamiento farmacológico — en la mayoría de los adultos el sistema inmune la resuelve solo. La hepatitis B crónica sí tiene tratamiento antiviral muy efectivo que suprime el virus, detiene el daño hepático y reduce significativamente el riesgo de cirrosis y cáncer. No siempre cura la infección definitivamente, pero la controla de forma muy efectiva.
Tratamiento antiviral con análogos de nucleósidos
Los antivirales de primera línea — tenofovir disoproxil, tenofovir alafenamida o entecavir — suprimen la replicación del VHB de forma muy efectiva con una sola pastilla diaria. Reducen la carga viral a niveles indetectables en la mayoría de los pacientes, lo que detiene la progresión del daño hepático. El Dr. Negrete evalúa cuándo está indicado iniciar tratamiento según el nivel de carga viral, las enzimas hepáticas y el grado de fibrosis.
Interferón pegilado
Una alternativa al tratamiento antiviral continuo en pacientes seleccionados. Se administra por inyección durante 48 semanas y puede lograr la seroconversión — pérdida del HBsAg — en un porcentaje de pacientes, lo que se considera el equivalente a la cura funcional. El Dr. Negrete evalúa si el perfil del paciente es adecuado para esta opción.
Seguimiento sin tratamiento en portadores inactivos
No todos los pacientes con hepatitis B crónica necesitan tratamiento antiviral de inmediato. Los portadores inactivos — con carga viral baja y enzimas hepáticas normales — pueden manejarse con seguimiento periódico cada 6 a 12 meses. El Dr. Negrete monitorea la carga viral, las enzimas y el Fibroscan para detectar si la enfermedad se activa y requiere iniciar tratamiento.
Vacunación de contactos y familiares
Todos los contactos cercanos y parejas sexuales de una persona con hepatitis B deben hacerse la prueba serológica y vacunarse si no tienen inmunidad. El Dr. Negrete coordina esta evaluación como parte del manejo integral del paciente con hepatitis B.
¿Cuánto tarda en mejorar?
Con el antiviral correcto, la carga viral disminuye de forma significativa en las primeras semanas y en la mayoría de los pacientes se vuelve indetectable en 3 a 6 meses. Las enzimas hepáticas se normalizan en paralelo. La mejoría del Fibroscan — que refleja la regresión de la fibrosis — puede observarse a los 12 a 24 meses de tratamiento sostenido.
¿Se puede curar la hepatitis B?
La cura completa — pérdida definitiva del HBsAg — ocurre espontáneamente en menos del 1% de los pacientes crónicos por año y en un porcentaje mayor con interferón. Sin embargo el control con antivirales es tan efectivo que los pacientes bien tratados tienen una expectativa de vida similar a la de la población general. El objetivo realista y alcanzable es suprimir el virus, proteger el hígado y vivir con normalidad.
El Dr. Negrete y tú
La hepatitis B crónica es una enfermedad que requiere un especialista comprometido con el seguimiento a largo plazo — no solo con el diagnóstico inicial. El Dr. Negrete evalúa el perfil serológico completo, estadifica el daño hepático con Fibroscan disponible en su consultorio, determina cuándo iniciar tratamiento antiviral y establece el programa de vigilancia de cáncer hepático que estos pacientes necesitan de forma sostenida.
Céd. 09982791 · Gastroenterología · UNAM · Certificado por el Consejo Mexicano de Gastroenterología