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Hepatitis C

La infección viral del hígado que se cura en más del 95% de los casos con 8 a 12 semanas de tratamiento oral. El problema es que la mayoría de los infectados no lo sabe. Si tienes factores de riesgo, hazte la prueba.

¿Qué es?

¿Qué es la Hepatitis C?

La hepatitis C es una infección del hígado causada por el virus de la hepatitis C — VHC. A diferencia de la hepatitis B, no existe vacuna disponible para prevenirla, pero a diferencia de casi cualquier otra infección viral crónica, hoy sí existe un tratamiento que la cura. Los antivirales de acción directa de última generación logran la eliminación completa del virus — la llamada respuesta virológica sostenida — en más del 95% de los pacientes en 8 a 12 semanas de tratamiento oral, sin inyecciones y con muy pocos efectos secundarios.

Lo que hace a la hepatitis C especialmente peligrosa es su silencio. Puede haberse contraído hace 20 o 30 años y el paciente no lo saber porque durante décadas no genera síntomas mientras el virus daña progresivamente el hígado. Para cuando aparecen los primeros síntomas — fatiga, ictericia, síntomas de cirrosis — el daño hepático acumulado puede ser muy significativo. Por eso la detección mediante análisis de sangre en personas con factores de riesgo es fundamental, independientemente de si el paciente se siente bien.

58 millones

de personas en el mundo tienen hepatitis C crónica según la OMS. La mayoría no lo sabe. Y la mayoría podría curarse en menos de 3 meses con el tratamiento disponible hoy.

¿Por qué ocurre?

¿Por qué ocurre la Hepatitis C?

El virus de la hepatitis C se transmite exclusivamente por contacto directo con sangre infectada. A diferencia de la hepatitis B, no se transmite por vía sexual de forma significativa ni por contacto casual. Identificar la vía de exposición ayuda tanto al diagnóstico como a la prevención del contagio a otras personas.

Uso de drogas intravenosas

Compartir agujas, jeringuillas o cualquier material de inyección con una persona infectada es la vía de transmisión más frecuente en la actualidad. El VHC puede sobrevivir en una aguja hasta 63 días. Una sola exposición es suficiente para la infección.

Transfusiones de sangre antes de 1994

Antes de que existieran pruebas de cribado para el VHC en bancos de sangre — implementadas en México en la década de los 90 — las transfusiones eran una vía de transmisión importante. Muchas personas que recibieron transfusiones antes de ese período pueden estar infectadas sin saberlo.

Procedimientos médicos con equipo no esterilizado

Cirugías, hemodiálisis, endoscopías o cualquier procedimiento invasivo realizado con instrumental no correctamente esterilizado puede transmitir el VHC. Es más frecuente en sistemas de salud con recursos limitados o en países con menor control sanitario.

Tatuajes y piercings

Realizados con agujas o equipo no estéril en establecimientos sin las condiciones sanitarias adecuadas. El riesgo es real aunque menor que con las agujas de inyección compartidas.

Transmisión vertical madre-hijo

Una madre con hepatitis C activa puede transmitir el virus a su hijo durante el parto en aproximadamente el 5% de los casos. Es mucho menos frecuente que con la hepatitis B y no existe profilaxis disponible para el recién nacido.

Exposición ocupacional

El personal de salud — médicos, enfermeras, laboratoristas — tiene riesgo de contagio por accidentes con agujas contaminadas. El riesgo por pinchazo accidental es del 1.8% con VHC, significativamente menor que con VHB pero real.

Factores de riesgo adicionales:

Usuarios de drogas intravenosas Transfusiones antes de 1994 Hemodiálisis crónica Personal de salud Tatuajes en condiciones no estériles Hijos de madres con VHC Pacientes con VIH Privados de libertad

Síntomas

¿Me identifico con alguno de estos síntomas?

La hepatitis C es conocida como la infección silenciosa del hígado. En la fase aguda — las primeras semanas tras la infección — la mayoría de las personas no tiene síntomas o tiene síntomas tan leves que los atribuye a cualquier otra causa. En la fase crónica puede pasar décadas sin manifestarse. Los síntomas aparecen, en muchos casos, cuando el hígado ya tiene daño significativo.

Fase aguda

La mayoría no tiene síntomas
Fatiga leve o intensa
Náuseas y pérdida del apetito
Dolor en cuadrante superior derecho
Ictericia (piel y ojos amarillos)
Orina oscura y heces claras
Fiebre leve y malestar general
Dolor muscular y articular

Fase crónica

La mayoría no tiene síntomas por años
Fatiga crónica persistente sin causa aparente
Malestar vago en cuadrante superior derecho
Enzimas hepáticas levemente elevadas
Síntomas extraintestinales (articulares, piel)
En etapas avanzadas: ictericia, ascitis, sangrado

⚠ Hazte la prueba aunque no tengas síntomas si:

• Recibiste transfusiones de sangre antes de 1994 • Usaste drogas intravenosas alguna vez en tu vida aunque haya sido hace años • Tienes o tuviste VIH • Estuviste en hemodiálisis crónica • Tus enzimas hepáticas han salido elevadas en análisis y no tienes diagnóstico • Tienes fatiga crónica sin causa explicada

Diagnóstico

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de la hepatitis C es sencillo y se hace con dos análisis de sangre. Lo difícil no es el diagnóstico sino llegar a pedirlo — porque la mayoría de los infectados no sabe que tiene factores de riesgo o no los relaciona con su salud hepática actual. El Dr. Negrete pide la prueba de hepatitis C en todos los pacientes con factores de riesgo, enzimas elevadas o fatiga crónica sin causa.

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Anti-VHC — prueba de anticuerpos

El primer paso diagnóstico. Detecta anticuerpos contra el virus de la hepatitis C en sangre. Un resultado positivo indica exposición al virus pero no confirma infección activa — porque algunos pacientes resuelven la infección espontáneamente y quedan con anticuerpos sin virus activo. Un resultado positivo siempre debe confirmarse con la siguiente prueba.

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Carga viral VHC RNA — confirmación de infección activa

Confirma si el virus está presente y activo en el organismo. Si el RNA del VHC es detectable, la infección es activa y requiere tratamiento. También determina el genotipo viral — la variante del virus — que en algunos esquemas de tratamiento más antiguos influía en la elección del antiviral, aunque los pangenotípicos actuales funcionan para todos los genotipos.

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Fibroscan y evaluación del daño hepático acumulado

Una vez confirmada la infección activa, el Dr. Negrete evalúa el daño hepático acumulado durante años de infección mediante Fibroscan — disponible en su consultorio — para estadificar el grado de fibrosis. Este dato es fundamental para determinar la urgencia del tratamiento, el esquema más adecuado y el programa de seguimiento post-curación.

Por qué el diagnóstico correcto importa:

La hepatitis C no diagnosticada puede avanzar silenciosamente a cirrosis en 20 a 30 años y aumenta significativamente el riesgo de cáncer hepático. Con el tratamiento disponible hoy, el 95% de los pacientes puede curarse en menos de 3 meses. Cada año sin diagnóstico es un año de daño hepático que podría haberse evitado.

Tratamiento

Tratamiento — ¿tiene solución?

Sí, completamente. La hepatitis C es hoy una de las pocas infecciones virales crónicas que tiene cura. Los antivirales de acción directa de última generación logran la eliminación completa del virus en más del 95% de los pacientes con 8 a 12 semanas de tratamiento oral. Sin inyecciones, sin interferón, con pocos efectos secundarios y con una comodidad que hace que la adherencia al tratamiento sea muy alta. Es uno de los avances más importantes de la medicina en los últimos 20 años.

Antivirales de acción directa pangenotípicos

Los regímenes actuales de primera línea — sofosbuvir/velpatasvir o glecaprevir/pibrentasvir — son pangenotípicos, es decir, funcionan para todos los genotipos del VHC sin necesidad de identificar cuál tiene el paciente. Se toman en una o dos pastillas al día durante 8 a 12 semanas según el esquema elegido. La tasa de curación virológica sostenida supera el 95% en pacientes sin cirrosis y el 90% en pacientes con cirrosis compensada.

Confirmación de curación — respuesta virológica sostenida

La curación se confirma con una carga viral VHC RNA indetectable 12 semanas después de terminar el tratamiento — la llamada respuesta virológica sostenida o RVS12. Este es el marcador que define la curación definitiva. El Dr. Negrete solicita esta prueba de confirmación y la interpreta con el paciente para cerrar el ciclo del tratamiento con la certeza de que el virus fue eliminado.

Manejo del daño hepático previo

Curar el VHC detiene la progresión del daño hepático pero no revierte la fibrosis avanzada ya establecida. Los pacientes con fibrosis significativa o cirrosis antes del tratamiento necesitan seguimiento hepático continuo — Fibroscan periódico, vigilancia de cáncer hepático — incluso después de la curación virológica. El Dr. Negrete establece el programa de seguimiento post-curación según el grado de daño previo.

Corrección de deficiencias y condiciones asociadas

La hepatitis C crónica puede asociarse con manifestaciones extraintestinales — crioglobulinemia mixta, glomerulonefritis, vasculitis, problemas cutáneos — que en muchos casos mejoran o desaparecen tras la curación virológica. El Dr. Negrete evalúa estas condiciones asociadas como parte del manejo integral.

¿Cuánto dura el tratamiento y cuándo se confirma la curación?

El tratamiento dura entre 8 y 12 semanas según el esquema y el grado de daño hepático. La carga viral se vuelve indetectable en las primeras semanas en la mayoría de los pacientes. La confirmación definitiva de curación — RVS12 — se hace 12 semanas después de terminar el último comprimido. En total, desde el inicio del tratamiento hasta la confirmación de curación, el proceso toma entre 5 y 6 meses.

¿Puede volver a ocurrir?

Una vez curada la hepatitis C, el virus no vuelve en las personas que eliminaron la exposición al riesgo. Sin embargo, la infección puede reocurrir si el paciente vuelve a estar expuesto al VHC — por ejemplo, si retoma el uso de drogas intravenosas. La curación no genera inmunidad permanente como ocurre con otras infecciones. El Dr. Negrete orienta al paciente sobre la prevención de reinfección como parte del seguimiento.

El Dr. Negrete y tú

¿Cómo puede ayudarte el Dr. Negrete?

La hepatitis C es la enfermedad donde el tratamiento disponible hoy es tan efectivo que el único obstáculo real es el diagnóstico. El Dr. Negrete pide la prueba de VHC en todos los pacientes con factores de riesgo o enzimas elevadas, estadifica el daño hepático con Fibroscan en su consultorio, prescribe el esquema antiviral más adecuado y confirma la curación con la prueba de respuesta virológica sostenida. Todo el proceso, desde el diagnóstico hasta la confirmación de curación, se maneja en su consulta.

Solicita el Anti-VHC y la carga viral RNA en todos los pacientes con factores de riesgo, enzimas hepáticas elevadas o fatiga crónica sin causa — sin esperar a que el paciente pida específicamente la prueba.
Estadifica el daño hepático acumulado con Fibroscan disponible en su consultorio para determinar el grado de fibrosis antes de iniciar el tratamiento y definir el esquema más adecuado.
Prescribe el esquema de antivirales de acción directa más adecuado según el perfil del paciente — grado de fibrosis, medicamentos concomitantes, función renal — y hace seguimiento durante el tratamiento.
Confirma la curación con la prueba de RVS12 — carga viral indetectable 12 semanas después del último comprimido — cerrando el ciclo del tratamiento con la certeza del resultado.
Establece el programa de seguimiento post-curación según el grado de fibrosis previo — porque los pacientes con fibrosis avanzada necesitan vigilancia hepática continua incluso después de eliminar el virus.
Fibroscan disponible en consultorio para estadificación del daño hepático + confirmación de curación con RVS12

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